
Una casa puede ser el lugar donde una familia se siente más segura, pero también puede convertirse en una prisión. Esa es la premisa de ‘El nido’, la nueva película dirigida por Hugo Stuven, un thriller psicológico que parte de una idea sencilla para construir un escenario cada vez más inquietante: una madre que está dispuesta a hacer cualquier cosa para mantener a los suyos alejados de un mundo exterior que considera peligroso.
La protagonista es Marta, una mujer que vive completamente entregada a la protección de su familia. Su madre y su hijo pequeño permanecen encerrados con ella en la casa, aislados de todo aquello que pueda ponerlos en riesgo. Las reglas parecen claras hasta que aparece Velasco, un hombre cuya llegada altera el equilibrio que Marta había conseguido construir y hace aflorar una parte de ella que permanecía escondida.
Una casa que deja de ser un refugio
En El nido, el espacio doméstico tiene un papel fundamental. La casa no es únicamente el escenario donde ocurre la historia, sino el resultado de la obsesión de Marta por controlar todo aquello que sucede alrededor de su familia. Mientras para ella las paredes representan protección, para quienes viven dentro pueden terminar significando algo muy diferente.
La llegada de Velasco rompe ese sistema cerrado. Su presencia obliga a Marta a enfrentarse con aquello que intenta mantener oculto y abre una grieta en una estructura familiar que parecía perfectamente controlada. A partir de ahí, la película plantea hasta dónde puede llegar una persona cuando la necesidad de proteger a los suyos se convierte en una obsesión.
Hugo Stuven vuelve al thriller
La película supone un nuevo acercamiento de Hugo Stuven al terreno del suspense y el terror psicológico. El director debutó en el largometraje con Anomalous, un thriller rodado entre Nueva York y Barcelona, y posteriormente dirigió Solo, protagonizada por Alain Hernández y Aura Garrido, basada en una historia real de supervivencia.
Stuven también ha desarrollado buena parte de su trayectoria en el documental y la televisión. Entre sus trabajos se encuentran El desafío: ETA, además de proyectos relacionados con el deporte como Seve, Real Madrid: la leyenda blanca y Ángel Nieto: el hombre que venció al tiempo. En ficción, creó y dirigió posteriormente la serie de terror Dime tu nombre.
Con El nido, el cineasta vuelve al largometraje y a un terreno donde la tensión nace principalmente de los personajes y de aquello que permanece oculto bajo una situación aparentemente controlada.
Un reparto y un rodaje en Barcelona
La película cuenta con un guion firmado por Santiago Lallana, César de Nicolás y Hugo Stuven y fue rodada durante seis semanas en diferentes localizaciones de Barcelona. La producción corre a cargo de Carlos Fernández y Laura Fernández Brites para Filmax, compañía que también asumirá la distribución nacional y las ventas internacionales.
El proyecto cuenta además con el apoyo de RTVE, Movistar Plus+ e ICAA, dentro de una producción que apuesta por un relato de género construido alrededor de un conflicto familiar.
Más allá de sus elementos de suspense, El nido plantea una situación que puede resultar especialmente perturbadora porque parte de una idea reconocible: querer proteger a las personas que queremos. El problema aparece cuando esa protección elimina cualquier posibilidad de libertad y cuando el miedo al exterior termina convirtiendo el interior de la casa en un lugar igualmente peligroso.
Cuando proteger también puede hacer daño
La historia de Marta se mueve precisamente en esa frontera. Su intención inicial parece clara, mantener a salvo a su familia, pero el aislamiento termina transformando las reglas de convivencia. La llegada de Velasco funciona como detonante de un conflicto que obliga a descubrir qué hay realmente detrás de la conducta de la protagonista.
El nido construye así su propuesta alrededor de una pregunta sencilla pero incómoda: ¿cuánto puede llegar a deformarnos el miedo cuando creemos que estamos actuando por amor?
Con Hugo Stuven de nuevo al frente de una historia de género, la película utiliza el espacio cerrado, los secretos familiares y la amenaza exterior para levantar un thriller psicológico en el que la sensación de seguridad puede desaparecer en cualquier momento.
