¿Qué harías si estuvieras a punto de perder tu casa y descubrieras que, desde tu sótano, alguien había construido un túnel directo al banco de enfrente? En ‘Un plan perfecto’, la respuesta es bastante más sencilla de lo que debería: terminar el túnel y atracar el banco.

La premisa de ‘Un plan perfecto’ tiene algo que funciona especialmente bien para una comedia: es completamente improbable y, al mismo tiempo, resulta muy fácil entender por qué sus protagonistas se meten en semejante lío.
Los Ibáñez están arruinados, su convivencia es un desastre y el banco está a punto de quedarse con su casa. Es Navidad, pero de postal familiar tiene poco. Entonces aparece el túnel. Alguien lo excavó con la intención de robar el banco de enfrente y dejó, literalmente, una posible salida bajo los pies de una familia que ya no sabe por dónde tirar.
La solución, evidentemente, no es muy sensata. Es un atraco.
El problema no es robar un banco, es hacerlo en familia
Aquí está, probablemente, la idea más divertida de la película. El verdadero reto de los Ibáñez no parece ser llegar hasta el banco, sino conseguir ponerse de acuerdo entre ellos.
Para completar el golpe recurren a Rufus, un veterano ladrón retirado interpretado por Leo Harlem, que aporta a la familia algo que ellos no tienen: experiencia criminal. Lo demás tendrán que aprenderlo sobre la marcha.
Y esa combinación permite que la película juegue con dos géneros que parecen hechos para encontrarse: la comedia familiar y el cine de atracos.
María Pulido dirige su primer largometraje a partir de un guion de Tacho González y Salvador Perpiñá, con Jordi Sánchez, Raquel Guerrero, Ernesto Sevilla y Leo Harlem al frente de un reparto ideal construido, en palabras de la directora, como una auténtica carta a los Reyes Magos.
Una familia al límite que decide cruzar una línea
Los Ibáñez no son delincuentes profesionales. Son una familia que ha llegado al borde del precipicio y encuentra una solución tan absurda como tentadora. Y ahí la película puede encontrar su mejor material cómico: poner a personas que jamás deberían estar atracando un banco en la situación de tener que atracarlo.
Leo Harlem reconocía durante el junket que precisamente esa premisa fue una de las cosas que le convencieron para participar:
“Hay muchas películas de humor familiar, pero que tengan esta premisa tan loca de una familia al límite que vaya a dar un golpe y recuperen a un viejo delincuente me pareció muy buena, divertida para involucrarme”.
No cuesta entenderlo. La película parte de una pregunta sencilla: ¿hasta dónde puede llegar una familia cuando ya no tiene nada que perder?
La respuesta es un túnel. Y después, un banco.
Jordi Sánchez y Raquel Guerrero: “Nos mola”
El reparto es otro de los motivos por los que la película puede funcionar. Jordi Sánchez y Raquel Guerrero comparten buena parte del peso familiar y, por lo que ellos mismos cuentan, la experiencia ha dejado ganas de repetir.
“Hemos descubierto que podemos hacer más películas juntos”, decía Jordi Sánchez.
“Sí, nos mola”, respondía Raquel Guerrero.
No hace falta una declaración más solemne. La química entre ambos es precisamente uno de esos elementos que una comedia necesita para que los conflictos familiares no se conviertan simplemente en una sucesión de chistes.
Ernesto Sevilla, un personaje distinto
También resulta especialmente curioso el caso de Ernesto Sevilla, que aquí se encuentra con un personaje alejado del perfil de golfo que suele interpretar.
Su personaje es pusilánime, frustrado, quiere ser escritor aunque no tiene talento y, paradójicamente, trabaja como banquero. Sevilla reconocía que precisamente eso fue lo que le atrajo:
“No es el papel que me suelen ofrecer, de tonto sí, pero siempre soy más golfo y aquí era un personaje pusilánime, frustrado, que le gustaría ser banquero pero le gustaría ser escritor, que no tiene talento, y esto me hace mucha gracia”.
Y ahí está otra de las claves de la película: nadie parece especialmente preparado para lo que está a punto de hacer.
Una comedia navideña con un atraco debajo de casa
‘Un plan perfecto’ llega a los cines el 11 de septiembre. Es una comedia familiar de 93 minutos que utiliza la Navidad como escenario para contar una historia bastante menos idílica de lo habitual: una familia rota, un desahucio y un atraco como último recurso.
La película parece tener claro que su mayor baza está en no tomarse demasiado en serio su propia premisa. Porque nadie espera que los Ibáñez sean los nuevos grandes atracadores del cine español. Lo interesante es comprobar qué ocurre cuando una familia que ni siquiera consigue funcionar junta tiene que organizar un robo millonario.
Puede que el plan sea perfecto. La familia, desde luego, no lo es. Y probablemente ahí esté la gracia.
